Minerales de conflicto: Filipinas el Congo


Unión Europea pide certificación obligatoria para que los minerales en conflicto dejen de ser una arma de guerra y pare la violencia en esta región donde hay aproximadamente 2500 minas y los niños desde los siete años trabajan en ellas.

Minerales de conflicto: Filipinas el Congo


Derechos Humanos

Abril 16, 2018 15:05 hrs.
Derechos Humanos Internacional › Alemania
Alicia Meneses › EL AVISO ECATEPEC/COACALCO/ NOTICIAS

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El Proyecto Enough está dando la voz de alarma. La República Democrática del Congo, escenario del conflicto más
sangriento desde la Segunda Guerra Mundial, es el lugar más peligroso del mundo para una mujer o una chica, en
gran parte para saciar la demanda internacional de productos electrónicos que requiere los minerales que se
encuentran en el Congo oriental. Mientras que el Congo oriental siga teniendo una crisis compleja que es avivada
por las tensiones por el terreno, por los derechos, por la identidad, por las luchas por el poder regional y por la
debilidad del Congo como país, el comercio de los minerales en conflicto seguirá siendo una de las claves
principales del conflicto. Los mismos grupos armados que obtienen enormes beneficios del comercio de minerales
en el Congo oriental llevan a cabo regularmente las atrocidades más estremecedoras, ya que compiten por el
control de las minas más valiosas de la región, las mejores rutas de transporte y oportunidades para imponer
’impuestos’ desorbitados a aquellos que están involucrados en este negocio.
Aquellas compañías que producen productos electrónicos que pueden contener minerales en conflicto provenientes
del Congo oriental tienen la responsabilidad de asegurar que sus negocios no están ayudando a alimentar las
atrocidades involuntariamente. Ésta no es una tarea fácil, pero se puede llevar a cabo. Las compañías que producen
productos electrónicos pueden presionar a sus proveedores y seguir el rastro de los minerales que usan para
asegurar que no provienen de las minas que financian grupos armados e intereses criminales. Los consumidores y
los ciudadanos globales tienen que desempeñar un papel crítico demandando que las compañías y los gobiernos
ejerzan presión en la cadena de suministro para que los minerales en conflicto del Congo queden fuera de las
relaciones comerciales.
Llevar la transparencia a la cadena de suministro de los consumidores de productos electrónicos sería el primer
paso significante para transformar las abundantes fuentes de minerales del Congo y que así pasen de ser la llama
de la violencia al motor de poder para las millones de personas que se encuentran atrapadas en el conflicto y para todas aquellas que dependen del escaso sustento que ganan en las minas del Congo oriental. Los Estados Unidos
y otros legisladores y activistas pueden alterar estas dinámicas definitivamente concentrándose en la dimensión
internacional del comercio de los minerales en conflicto y asegurando que los esfuerzos para la reconciliación
abordan la economía política del conflicto, la cual se ha estado ignorando desde hace mucho tiempo.


Las empresas de la Unión Europea que importan estaño, tantalio, wolframio y oro para la fabricación de bienes de consumo deberán contar con un certificado comunitario que garantice que no incentivan conflictos y abusos de derechos humanos en zonas de conflicto.Trabajo infantil forzado al igual que las mujeres son blanco de abusos,mutilaciones por los grupos de rebeldes que controlan el mercado negro,el peligro en el Congo esta latente a cada instante.

Los eurodiputados y la Comisión de Comercio Internacional demandan el cumplimiento obligatorio para ’todos los importadores de la Unión Europea’ que se abastecen en zonas de conflicto.

Las compañías que están al final de la cadena de suministro, es decir, las 880.000 empresas de la Unión Europea que utilizan estaño, tantalio, wolframio y oro en la producción de bienes de consumo tendrán que informar de las medidas que toman para identificar y abordar los riesgos detectados en sus cadenas de suministro de dichos minerales y metales.

Petición de certificación obligatoria

Dado que las fundiciones y refinerías son el último punto de la cadena de suministro en el que se puede rastrear el origen de los minerales, los eurodiputados van más allá del sistema de autocertificación propuesto por la Comisión y piden que se sometan a auditorías obligatorias, por parte de terceros independientes, para verificar sus prácticas de ’diligencia debida’.

También piden a la Comisión que dé apoyo financiero a las pequeñas y medianas empresas para obtener la certificación, mediante el programa europeo para la competitividad de las pymes (COSME, en inglés).

El Parlamento también reclama un mecanismo de control del sistema más estricto, con una revisión de su funcionamiento dos años después de empezar a aplicarlo y posteriormente cada tres años (en lugar de a los tres años y cada seis, respectivamente, como proponía la Comisión).


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