Dentro de las relaciones familiares es muy común que surjan conflictos debido a las diferencias de intereses, necesidades, gustos y opiniones de cada integrante. Estamos acostumbrados a ver el conflicto de forma negativa, porque usualmente reaccionamos de forma violenta o lo evitamos constantemente, sin llegar a resolverlo ocasionando malestares y desgastando la relación que llevamos con nuestra familia. Lo anterior se debe a que no nos han enseñado a enfrentar los conflictos y porque no conocemos maneras positivas de resolverlo, por ello es indispensable aprender formas nuevas para manejarlo.
Cuándo nos enfrentamos a un conflicto y lo enfrentamos de manera positiva iniciamos un proceso que nos brinda la oportunidad de llegar a un acuerdo con nuestros hijos y con los demás miembros de la familia, desarrollar habilidades, y definir y redefinir una relación. También nos permite tener un crecimiento personal.
Nunca olvides que los conflictos siempre estarán presentes en la vida; no hay que aprovecharlos para generar cambios en nuestra persona, en las relaciones con los demás o en las situaciones que enfrentamos.
La resolución de un conflicto implica un cambio en las actitudes que lo mantienen, supone dejar de percibir a los hijos o a los demás implicados cómo enemigos. Para lograrlo existe dos métodos que puedes utilizar.
• Mediación
• Negociación
Grupo Medika Garmen A.C.